Excursiones a pié

 

Ruta oficial del Parque Nacional

 

Ruta oficial del Parque Nacional de Cabañeros. Se puede hacer de forma independiente cuando se quiera o con guía gratuito contratado por el Parque, previa cita. Es bastante asequible para personas de cualquier edad, aunque a los dos tercios de su recorrido hay que cruzar el río Estena y es posible que por las condiciones físicas de los senderistas o por la crecida del río en determinadas épocas, ello no pueda hacerse. Se puede llegar en coche hasta el "raso Posavieja", donde hay aparcamientos cubiertos.


Para una visión de la ruta desde el punto de vista de su inmenso valor geológico y paleontológico es aconsejable consultar el artículo "Un pasado marino de 500 millones de años", en la sección de Geopaleontología. El acompañamiento de un Guía - Interprete dará más valor a su paseo.


El Boquerón es un paraje excepcional donde se reúnen gran cantidad de elementos naturales, pudiéndose observar prácticamente todos los estratos geológicos de la Era Primaria, con sus fósiles característicos y casi todas las especies vegetales y animales, incluidas las más raras. El nombre Boquerón deriva de "boquera", y hace referencia al profundo estrechamiento que ha labrado el río Estena, gracias a su gran fuerza erosiva procedente del gran desnivel que salva desde su nacimiento.


Salimos de la Plaza de Navas de Estena por la calle Pinar, bajamos hasta las casas de protección oficial y cogemos el carreteterín que sale a continuación de esta calle. Pasamos al lado de unos corrales con algunas gallinas de guinea, cruzamos el arroyo de Santa María y dejamos a la izquierda el Centro de Interprtación y la entrada al camping. Llegamos al antiguo vertedero, "las Alegas", del que no queda más que la indicación "prohibido verter basuras", y tomamos el desvío a la derecha. El sustrato es pizarroso y fácilmente erosionable, por lo que predominan jarales y cantuesales con muchas calvas en que aflora el suelo desnudo. Pronto el camino va paralelo al arroyo del Chorrillo, límite del Parque Nacional, al pie de una umbría donde destacan alrededor de una gran pedriza grandes pies de encinas, quejigos, alcornoques, robles y fresnos que indican una gran humedad en el subsuelo.
 

A partir de aquí entramos en el Parque Nacional, por lo que se deben cumplir las normas que ello conlleva; entre otras: limitar el ruido al mínimo imprescindible, no abandonar el camino por el que vamos,  no coger nada que estuviera allí antes de llegar nosotros (fósiles, plantas, ramitas); no dejar nada que no estuviera (papeles, bolsas, envoltorios, desperdicios, colillas) y, sobre todo, no encender nada ni tirar nada que pueda ocasionar un incendio.


Al llegar a un llano aclarado, el "raso Posávieja" (de la posada vieja) podemos tomar el camino de la derecha, que asciende hasta la ermita. Desde los miradores adyacentes a la ermita obtendremos las mejores vistas panorámicas del término municipal y de la propia ruta que estamos haciendo. De vuelta al raso, nos desviamos a la izquierda descendiendo hasta el arroyo. Lo cruzamos por un vado donde crecen zarzales, brezo de escobas, romero, torvisco y orégano. Veremos también los restos de un puente de una carretera que no se llegó a terminar y por la que transcurrirán varios tramos del recorrido. Continuamos al lado del arroyo, ahora por su margen izquierda, poblado de fresnos, zarzas, juncos churreros y algunos brezos coloraos, viendo grandes afloramientos de pizarras al otro lado del arroyo. Al fondo asoman los impresionantes estratos cuarcíticos del Boquerón del Estena, cortados por el río desde la base hasta la cumbre de la sierra. Madreselvas y espinos crecen al lado del camino mientras el águila culebrera nos sobrevuela. Los estratos geológicos van siendo más antiguos conforme descendemos. En el Boquerón destacan los gruesos mantos de cuarcita armoricana del Ordovícico (Areginiense), junto a otras capas de areniscas y conglomerados dispuestos sobre los más modernos del Cámbrico que veremos más abajo.

Un poco antes de llegar a Las Torres (dos grandes picachos de cuarcitas montmorilloníticas, resto de una antigua falla) el arroyo del Chorrillo se une al río Estena. Este es un lugar óptimo para observar la flora rupícola: líquenes, helechos de roca, clavenillas y dedaleras, entre otras. Como el camino queda por encima del río, veremos pasar como un rayo de color azul verdoso al martín pescador. Robles y fresnos crecen en la ladera por encima del camino, mientras por debajo veremos algunos tejos y el escaso piorno (Genista florida). Pasaremos por una fuente y varias surgencias de agua responsables de la gran humedad de esta ladera, lo que explica la presencia de estas plantas en lugares que no son propios para ellas, así como la supervivencia en la zona de tres árboles relícticos y protegidos en Castilla-La Mancha: el abedul, el acebo y el tejo. Al llegar a Las Galleleras, otro estrechamiento, la pista se corta en el punto en que debería estar proyectado otro puente, por lo que deberemos cruzar el río Estena bajando por una senda.


En las piedras del río veremos con facilidad excrementos de nutria y en el agua pececillos como el endémico jarabugo y abundantes cangrejos americanos. Estaremos atentos al vuelo de aves rupícolas como la golondrina daúrica, el avión roquero y el águila real. Continuando la senda entre estratos de cuarcitas (areniscas y conglomerados de Arenigiense basal), con su particular flora rupícola y numerosos piornos (Cytissus striatus), se sube al carreterín que está medio hundido en algunos puntos, teniendo que sortearlos con habilidad o bajarnos si vamos en bicicleta. En la ladera que ahora tenemos al otro lado del río podremos observar buenos rodales de tejos y, poniendo atención, veremos una mancha de abedules entre unos crestones cuarcíticos a media ladera que destacan por su tronco blanquecino. Algo más adelante, frente a un quejigo cubierto de yedra, veremos un gran acebo junto a un tejo, siempre en la otra ladera. La ribera está poblada de  fresnos y sauces, en general de pequeño tamaño.


En la gran pedriza que divisamos tras cruzar el segundo hundimiento del camino sorprende la abundancia de fresnos, respondiendo a la humedad existente bajo el suelo. La vegetación de la ladera en que estamos son encinares con algún alcornoque y robles sueltos. En esta zona, a unos 250 metros antes de llegar al arroyo del Maillo, se aprecia claramente la discordancia entre los estratos ordovícicos inclinados (capas intermedias de cuarcitas) y las areniscas del Azorejo del Cámbrico que se sitúan por debajo totalmente verticales. Esta discordancia nos indica que existió un plegamiento y una fase de fuerte erosión previa al depósito de los materiales ordovícicos. Estas areniscas poseen claras marcas de oleaje y abundantes huellas dejadas presumiblemente por animales marinos extinguidos hace millones de años.


Al llegar a las vallas de una finca particular podemos seguir río abajo y adentrarnos más aún en el Parque Nacional, o darnos la vuelta hasta llegar de nuevo al punto de partida.

En el verano será parada obligada la Piscina Municipal en nuestro camino de vuelta.

 

de Cabañeros - Boquerón del Estena